Desde Estados Unidos salían embarcaciones con combustible que una vez ingresaba al territorio mexicano, era etiquetado como ’aditivo’, ello con la intención de evadir gravámenes fiscales en el país, operación facilitada por militares en las aduanas, pero de la que los clientes eran grupos gasolineros en el país que se beneficiaban de dicho contrabando al que se le bautizó como huachicol fiscal.
Según estimaciones, la práctica anterior representó un quebranto de alrededor de 600 mil millones de pesos en impuestos que dejaron de cobrarse, de los cuales tan sólo se han podido ’recuperar’ 225 mil millones.
’Sí hay carpetas de investigación contra empresarios, transportistas, agentes aduanales, militares, civiles, son más de 7 mil carpetas integradas, de diferentes delitos entre aduanas y gasolineros, en todo el sector petrolero’, dijo Rafael Marín, director de la Agencia Nacional de Aduanas de México.
Los gasolineros que se beneficiaron del huachicol fiscal son un grupo amplio, pues son más de la mitad los que importan el combustible.
Del lado de los funcionarios que guardaron complicidad, la cifra ya ha pasado a ser de decenas aunque podrían ser cientos los involucrados, perteneciendo la mayor parte de ellos, al ejército mexicano.