La Hoguera
Emmanuel Ameth
Con 90 días de promoción, los 8 promoventes acreditados para recibir las firmas de hidalguenses inconformes con la administración de Julio Menchaca apenas habrían recabado 8 mil firmas para solicitar el ejercicio democrático, es decir, que les faltó el 97% de su meta para conseguir su objetivo.
A primera vista, parecería que si bien al menos el 30% de los hidalguenses no está contento con la presente administración, o es una minúscula parte de ellos los que estarían dispuestos a tomar acciones -resignándose la mayoría-, o los promoventes carecieron de poder de convocatoria para cumplir el requisito y recolectar las rúbricas.
Fueron ambas cosas las que los llevaron a un fracaso total.
La lista nominal es de 2 millones 365 mil 286 personas. Para solicitar el ejercicio, era necesaria solamente la décima parte de la misma, es decir, 236 mil 529, pero sólo 8 mil personas, en un escenario optimista, fueron los participantes, equivalentes a 3 milésimas partes del padrón o bien, apenas el 3% de la cifra requerida.
Durante el proceso, los promoventes argumentaron que la cifra requerida era injusta, que debería requerirse apenas el 3% del padrón como sucede con la reglamentación federal, pero incluso si ese hubiera sido el caso, les habría faltado alrededor del 90% de las mismas.
Hubo 3 meses de campañas en todos los medios -que no en las instituciones, quienes no podían promover a favor o en contra del ejercicio- e incluso podían llenarse los formularios de manera electrónica para darlos directamente a los promoventes, o en su caso al Instituto Estatal Electoral (IEEH) para que éste los remitiera con los mismos.
La campaña en redes también fue relativamente activa, pues ’entusiastas’ en propiedad de diversas cuentas, no necesariamente a su nombre, replicaban la convocatoria e interactuaban allá donde se informara sobre el proceso para obtener mayor visibilidad.
Sin embargo, los números no mienten, a la gran mayoría de votantes, específicamente al 99.7% de quienes integran el padrón, no les interesó que dicho ejercicio se llevaba a cabo. En pocas palabras, los bots no firman ni votan, son un mero espejismo, la proyección inorgánica de una escasa minoría que grita, pero no suma, una que encuentra respaldo en sus iguales, los mismos de siempre, pero que no es capaz de organizar.
Porque sí, los promoventes también fueron responsables del fracaso.
Tenían un universo de más de 700 mil personas, las inconformes con el mandato de Julio Menchaca, y de todas ellas apenas alcanzaron a recabar 8 mil firmas. Hasta el último corte, que no el cierre, ingresaron 269 registros duplicados y hasta triplicados, otras 56 de personas que no eran hidalguenses, y 459 en las que o la firma no coincidía o se presentaron inconsistencias varias.
Y si la causa por sí misma no era suficiente para convencer, los promoventes tampoco es que aportaran mucho.
Pablo Apodaca Sinsel es el primero que nombra el IEEH. No llegó ni a 100 registros y gracias a esta nueva “ventana” se supo que en algún momento quiso ser candidato independiente a gobernador, para lo cual tuvo un número similar de registros. Este fracaso pues, por vergonzoso que parezca, puede ser su clímax como aspirante de político.
Luego es mencionado Tonatiuh Herrera de la agrupación Izquierda Unida Hidalguense, hermano del exsecretario de Hacienda con el gobierno de López Obrador Arturo Herrera, quien fue separado del grupo del tabasqueño cuando éste se enteró que favoreció al PRIAN y por ello le negó el Banco de México cuando se perfilaba a ser su gobernador. En Pachuca, su grupo se benefició de la candidatura a la alcaldía hace dos procesos y perdieron una ventaja de más de 25 puntos en intención de voto.
Luego vienen Shareny Muñoz y Sbeydi Vázquez, de “Tú decides”, una plataforma en la que colaboraron integrantes del Grupo Universidad y cuya página era la del Ayuntamiento de Huasca de Ocampo cuando su presidente era Francisco Mayoral. Ellas recabaron 8 de cada 10 firmas totales, aunque si la cifra fue apenas superior a los 6 mil, demuestra por qué los exrectores y otras piezas “fuertes” de la UAEH quedaron en la cuarta posición en sus respectivas contiendas electorales.
Luego hubo otros tres promoventes cuyo nombre este medio no se tomó ni la molestia en buscar, y que en conjunto apenas si rebasaron las 3 decenas de firmas.
Antes de que comenzara el periodo de recolección, la expectativa era de que el ejercicio se llevara a cabo y finalmente se convirtiera en uno de ratificación, pues las simpatías favorecen 2 a 1 al titular del ejecutivo en la entidad, pero el hecho de que faltaran el 97% de las firmas para que siquiera se llevase a cabo, cuando sólo se requería del 10% del padrón, aún cuando los promoventes invirtieron toda su infraestructura y su capacidad en ello, de la impresión no de que se trató de pólvora mojada, sino que recibió mucha mayor atención de la que merecía. Vaya, si a alguno de los promoventes le pasó por la cabeza que el acto sería uno en el cual mostraran su “músculo electoral”, tampoco estará satisfecho con ser ninguneado.