En 2024, los salarios contractuales experimentaron su mayor crecimiento real en dos décadas, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Los aumentos salariales para el personal sindicalizado mantuvieron una tendencia positiva gracias a la baja inflación y a importantes ajustes salariales.
El año pasado, los salarios contractuales en la jurisdicción federal aumentaron nominalmente un 7.0%, lo que representó un crecimiento real del 2.2%, el mejor resultado desde 2001, cuando se registró un aumento del 2.3%.
Este resultado marca dos años consecutivos de crecimiento en las remuneraciones de los trabajadores sindicalizados, tras las caídas registradas en 2021 y 2022 en términos reales, principalmente debido al contexto inflacionario.
En el último año, además de que la inflación tuvo un comportamiento estable, las revisiones salariales en diversos meses promediaron ajustes superiores al 8%, alcanzando su mejor nivel en diciembre, con un aumento nominal de 10 por ciento.
Para Blanya Correal, socia TAMIM HR Consulting, las revisiones de salarios contractuales están impulsadas por una mayor actividad sindical a raíz de la reforma laboral del 2019, los incrementos al salario mínimo y la alta rotación y escasez de perfiles especializados en algunas industrias.
’Cada vez en las negociaciones se habla menos de inflación y lo que se escucha más es cómo el incremento al salario mínimo ha alcanzado a muchos tabuladores de las empresas, y los sindicatos están pidiendo integrar los ajustes al salario mínimo para desachatar las estructuras salariales y por esa razón vimos negociaciones incluso de dos dígitos. El segundo tema tiene que ver con la alta rotación porque el salario mínimo ya está poniendo la oferta salarial similar en todas las empresas y por eso las negociaciones han buscado controlar la rotación’, apunta la especialista.
De acuerdo con el Sondeo de Tendencias Salarias 2025 de la firma Sistemas Humanos de México, la inflación ya no es la única referencia en las revisiones de remuneraciones, las empresas también consideran el desempeño, la competencia de perfiles en el mercado laboral y la retención de empleados para negociar los aumentos.
Jorge Sales Boyoli, socio director de la firma Sales Boyoli, coincide en que el alcance que ha tenido el salario mínimo en los tabuladores y las nuevas reglas de negociación colectiva que se establecieron con la reforma laboral del 2019 son factores que han influido en las revisiones de las remuneraciones contractuales.
’Los cambios son relativamente recientes y hay que tomar en cuenta que los contratos de protección murieron en 2021, eso quiere decir que la vida sindical democrática nace en esa fecha. Los frutos de una negociación colectiva en condiciones más favorables de salario para los trabajadores se empezarán a ver en 2025, y sí notamos a los sindicatos más empoderados para presionar revisiones mejores’, dice el especialista.
Los datos recientes, subraya Sales Boyoli, son reflejo de una recuperación del poder adquisitivo de los salarios contractuales, los cuales pasaron por una pérdida real en un contexto inflacionario adverso.
Por su parte, Blanya Correal advierte que la tendencia observada en las revisiones puede ser difícil de sostener, pero la presión continuará para sostener ajustes muy por arriba de la inflación. ’Por eso ya empezamos a ver conflictos reales de huelga, porque realmente estamos frente a la presión de los sindicatos’.Con información de EL ECONOMISTA