En 2025, México se mantuvo en la décima posición del ranking mundial de exportadores, igualando su posición de 2024, según datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El país estuvo cerca de superar a Francia, que ocupa el noveno lugar, con una diferencia de aproximadamente 3,000 millones de dólares.

Uno de los factores clave para la sostenibilidad de México en este grupo selecto de exportadores es el nearshoring. Tras las crisis de suministro de los últimos años, las empresas globales han optado por reducir riesgos trasladando su producción desde Asia hacia regiones más cercanas a sus mercados finales.
Además, México se ha convertido en un centro de manufactura de alta complejidad, dejando atrás su imagen como una simple planta de ensamblaje de bajo costo. La transición hacia los vehículos eléctricos (EV) ha sido especialmente favorable para el país, que ha visto a grandes compañías como Tesla, BMW y General Motors anunciar o ampliar sus líneas de producción de unidades eléctricas en territorio mexicano. Las exportaciones de autopartes y vehículos terminados son una parte significativa del Producto Interno Bruto (PIB) relacionado con el comercio exterior, consolidando a México como el principal proveedor de automóviles para el mercado estadounidense.
Por otro lado, las exportaciones de México se incrementaron en febrero, consolidando al país como el primer socio comercial de Estados Unidos en el marco de la revisión del T-MEC. En febrero, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron los 44,311 millones de dólares, lo que representó el 17.5 por ciento del total, mostrando un aumento considerable en comparación con el 14.4 por ciento registrado en febrero de 2025 y superando el 16.3 por ciento reportado en enero de este año, según datos de la Oficina del Censo.
Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos sumaron 44 mil 311 millones de dólares en febrero, cifra equivalente a 17.5 por ciento del total, lo que representó un incremento significativo frente al 14.4 por ciento observado en febrero de 2025, y superior al 16.3 por ciento reportado en enero de este año.
En la cima de la clasificación se encuentra China, con exportaciones de 3.6 billones de dólares y un crecimiento del 5.6%. Le siguen Estados Unidos con 2.1 billones (5.5% de crecimiento) y Alemania con 1.7 billones (5.2%). Las siguientes posiciones son ocupadas por Japón, Hong Kong, Italia y Corea del Sur.
En 2025, el comercio entre Estados Unidos y China se redujo drásticamente, cayendo cerca del 25% en comparación con 2024, lo que se traduce en unos 170,000 millones de dólares. A pesar de esta caída, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) subrayó que el comercio global entre ambas economías siguió en ascenso.
Parte del comercio bilateral que disminuyó se reorientó a través de otras naciones, generando un grupo de economías “conectoras”—aquel comercio con Estados Unidos y China que aumentó—y que ayudaron a mantener las tendencias positivas del comercio mundial en 2025. Ejemplos notables de estas economías incluyen Egipto, Camboya, Vietnam y Tailandia.
Pocos países experimentaron una polarización de sus flujos comerciales hacia uno de los dos polos, lo cual indica que la fragmentación del comercio mundial sigue siendo desigual y debe analizarse dentro del contexto de sectores y países específicos.
A nivel global, el crecimiento del comercio en 2025 mostró variaciones significativas entre sectores, influenciado principalmente por las fluctuaciones en los precios de las materias primas. En particular, el comercio agrícola experimentó un notable crecimiento, impulsado por productos de origen animal, cereales, café, té y especias.
Sin embargo, la UNCTAD señaló que el dinamismo en estos sectores se ralentizó en el último trimestre del año. El comercio de recursos naturales en general disminuyó, afectado por la caída de los precios de los combustibles minerales, mientras que el sector manufacturero tuvo un año sólido, expandiéndose alrededor del 11%, gracias al fuerte crecimiento en maquinaria eléctrica y no eléctrica. El aumento en los precios de los metales preciosos benefició el comercio en la categoría de demás metales básicos.
En 2025, se registraron cambios notables en los patrones comerciales de los sectores de energía, electrónica y automoción. El intercambio de combustibles fósiles sufrió una notable caída a causa de la bajada de precios, mientras que los productos de energías renovables mostraron resultados mixtos: los bienes relacionados con la energía eólica y las baterías se expandieron, en contraste con los productos solares y minerales críticos que experimentaron contracciones.