Unos 40 agremiados a la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), quienes aseguraron ’hablar en voz de los hidalguenses’, se manifestaron para oponerse al aumento en los impuestos a las bebidas azucaradas y a los cigarros.
Pese a la escasa asistencia, fue una de las más nutridas que se dio de manera simultánea en el interior del país, luego de que medios reportaran que las grandes empresas refresqueras, chatarreras y cigarreras buscan la forma de hacer ’presión social’ para tratar de echar atrás la propuesta incluida en el paquete de ingresos 2026.
La estrategia, es muy similar a la que se usó en 2019 cuando se implementó el etiquetado frontal en los productos, donde se dijo que decenas de miles de pequeños comercios cerrarían sus rejas porque disminuirían sus ventas.
La realidad es que los aumentos en dichos productos no han provocado mayor cambio en la demanda de estos productos chatarra, y los negocios continúan su ciclo de vida normal: el 60% de ellos sobrevive los primeros 5 años (Denue), pero en ese mismo periodo, son más los negocios de estos giros que incursionan que aquellos que cerraron.
La ANPEC es sólo uno de las herramientas que ocupan las chatarreras aunque no es precisamente la de mayor poder de convocatoria ni mucho menos la más elocuente: hace un mes aseguraban para ponerlos en evidencia, que el gasto promedio en el que incurrían las familias para el regreso a clases de un estudiante en escuela pública, ascendía a 11 mil pesos, estimación desproporcionada y ridículo si se compara con las cifras del ENIGH.

La agrupación juntó 40 afiliados de sus cerca de 1,800 que dicen que tienen en la entidad.