La Secretaría de Hacienda llevó a cabo una operación de refinanciamiento por 99,881 millones de pesos, con la finalidad de mejorar el perfil de vencimientos de la deuda pública interna. Esta es la sexta operación de este tipo realizada en el año, siguiendo las pautas del Plan Anual de Financiamiento.
La maniobra incluyó la recompra de instrumentos de corto plazo, principalmente Cetes, Bonos M y Udibonos, con vencimientos entre 2025 y 2027. Estos se reemplazaron por títulos con plazos más largos, que van desde 2029 hasta 2054, resultando en una extensión promedio de los plazos de amortización de 6.08 años.
De la cantidad recomprada, aproximadamente 68,000 millones de pesos correspondían a deuda que vencía en 2026, mientras que el resto se dividió entre compromisos con vencimiento en 2025 y 2027. El plazo promedio de los instrumentos retirados era de 1.12 años, en contraste con los nuevos instrumentos emitidos, que tienen un plazo promedio de 7.20 años.
La Unidad de Crédito Público y Asuntos Internacionales, liderada por la ex Santander María del Carmen Bonilla Rodríguez, ha recibido elogios en el mercado por su capacidad técnica y su habilidad para decidir cuándo realizar recompras y refinanciamientos. "En general saben cuándo es el momento adecuado", comentó a LPO un analista bancario crítico de Morena. Además, este año México se destacó como el primer país emergente en salir a colocar deuda en enero, lo que fue bien recibido por el mercado, agregó Arely Paola Medina, del equipo de estudios económicos de Banamex.
El objetivo central de estas operaciones es extender plazos y reducir riesgos de refinanciamiento en el corto plazo, un enfoque que ha caracterizado la gestión de Hacienda en los últimos años. Hoy, la mayoría de la deuda pública está contratada en pesos (83.4%) y con tasa fija (79.9%), según el último reporte de finanzas públicas.
La Unidad de Crédito Público y Asuntos Internacionales, hoy bajo el mando de la ex Santander María del Carmen Bonilla Rodríguez, recibe elogios en el mercado por su capacidad técnica.
Sin embargo, como señalan diversos analistas, el verdadero desafío fiscal de México no está en el manejo de la deuda, sino en la falta de ingresos suficientes. Con más de la mitad de la población en la informalidad, la base de contribuyentes es limitada.
A la par de estas medidas de manejo financiero, el gobierno ha recortado la inversión pública en un 30% anual en su intento por cumplir metas fiscales en un contexto económico poco favorable.LA POLÍTICA ONLINE