Recientemente el gobierno de Donald Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles del 25% sobre ele acero y aluminio importados a Estados Unidos para todos los países, incluyendo a México que es el cuarto mayor exportador de acero.
La producción mundial de acero bruto alcanzó los 1,890 millones de toneladas en 2023, de las que más de la mitad (1,020 millones de toneladas) fueron producidas por China, primer fabricante mundial, según las últimas cifras disponibles de World Steel.
Estados Unidos, muy por detrás con 82 millones de toneladas producidas, importó 26.4 millones de toneladas de este metal en 2023, siendo así el segundo importador mundial, por detrás de la Unión Europea.
Se abastece principalmente de Canadá, con 5.95 millones de toneladas importadas en 2024, según la administración estadounidense de comercio.
Le siguen Brasil, la Unión Europea y México con 4.08, 3.89 y 3.19 millones de toneladas respectivamente, por delante de otros países como Corea del Sur, Vietnam, Japón, Taiwán y China.
Durante el año 2023, los flujos comerciales de productos terminados entre México y Estados Unidos ascendieron a más de 6 millones de toneladas, de los cuales México importó de Estados Unidos 4.1 millones de toneladas, mientras que éste importó de nuestro país 2.3 millones de toneladas, de acuerdo con cifras del gobierno federal.

Los precios mundiales del acero cayeron considerablemente en el último año debido a la sobreproducción.
Según la OCDE, el excedente mundial de acero oscila entre 500 y 560 millones de toneladas. "La mayoría viene de China, que inunda los mercados mundiales", indicó a AFP un fabricante europeo de acero, bajo condición de anonimato.
"Las capacidades de producción en Estados Unidos y en Europa han estado históricamente equilibradas y adaptadas a la demanda interna, pero en el sudeste asiático superan con creces la demanda, agregó esta fuente.
La economía del acero, cíclica desde hace 50 años, se enfrenta ahora a un problema "estructural" de sobreproducción, señalan los expertos.
China redujo drásticamente su consumo, debido en parte a la paralización de sus inmensos proyectos de construcción. Además, se sospecha que el gigante asiático subvenciona su producción de forma más o menos directa, lo que reduce los precios, poniendo en aprietos a los actores tradicionales europeos y estadounidenses.
US Steel, que vive un momento complicado, fue objeto de un intento de adquisición por parte de Nippon Steel, bloqueado por Joe Biden y luego por Trump. La empresa alemana ThyssenKrupp anunció por su parte la supresión de miles de empleos.
Para ilustrar la intensidad de la actual guerra comercial, el empresario europeo entrevistado por AFP señaló que "China exportó entre 110 y 120 millones de toneladas el año pasado, lo que equivale prácticamente al consumo europeo", que se sitúa en 126 millones de toneladas anuales.Con información de EL ECONOMISTA