Otro episodio más de la guerra comercial declarado por Estados Unidos en contra de China se ha escrito en el tablero y es un golpe fuerte para el imperio occidental, pues impide que las empresas occidentales puedan desarrollar siquiera tecnología, o al menos a un coste razonable, al restringir China los flujos de tierras raras.
La historia del conflicto es Estados Unidos, en alianza con Taiwán -territorio separatista de China apoyado por Occidente-, imponiendo normas que impidan que China se haga de chips informáticos de vanguardia, o bien de la tecnología necesaria para su fabricación, toda vez que de hecho hay pocas máquinas en el mundo que desarrollen procesadores avanzados y no desean que los chinos los fabriquen.
La justificación para lo anterior, es que era una acción preventiva para detener el avance de China en el área de la Inteligencia Artificial avanzada.
Desafortunadamente para USA, de poco les sirvió: cuando GPT, ahora la empresa más valiosa del mundo, anunció su nueva generación de IA, una empresa china -da igual cual, son estatales-, demostró que la suya era más potente, que era gratuita, y que encima compartía el código con quien quisiera seguir desarrollándola, un reto y una burla para los occidentales. Por supuesto, lo hicieron porque ellos tienen desarrollados ya, modelos mucho más potentes, incluso a la misma IA desarrollando IA.
Pero la forma en la que respondió China esta ocasión es más directa: emitió regulaciones para romper cadenas de suministro de materiales raros con las entidades occidentales, esto es, que ni siquiera van a tener materiales para desarrollar su tecnología.
Las tierras raras es un mercado dominado casi en su totalidad por China. La razón es que aunque los materiales no son tan raros como podría creerse, el impacto ecológico de extraerlos era muy grande y al resto del mundo les salía más barato comprarlos. Así, la nación asiática desarrolló dicha industria y ahora se encuentra décadas de ser alcanzada en sus niveles de industrialización.
Las cadenas de suministro tecnológico no sólo impactan la economía de una nación, sino sus mismos sistemas de defensa, para dimensionar el golpe de China que ya se había evidenciado cuando hubo escasez de chips automotrices y de súper imanes.