En 2024 México destacó entre los países de América Latina en la reducción significativa que presentó en la pobreza entre los adultos mayores, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en su reciente informe denominado ’Panorama Social de América Latina y el Caribe 2024’.
El informe de la CEPAL indica que la pobreza en América Latina y el Caribe ha disminuido a niveles similares a los de 2014. La pobreza extrema también ha disminuido, aunque aún está por encima de los niveles de 2014. En los 12 países que redujeron la pobreza entre 2021 y 2023, los ingresos laborales fueron el factor más importante. La protección social no contributiva, a través de transferencias públicas, también contribuyó a la reducción de la pobreza en varios países.
Un factor muy importante para la disminución de la pobreza en América Latina y el Caribe ha sido el incremento de los salarios en varios países de la región, entre ellos México.
La CEPAL considera en su informe 2024 que la incidencia de la pobreza se ha reducido de manera gradual posterior a la pandemia por COVID-19 en la mayoría de los países de América Latina, con lo que se ha alcanzado en esta subregión la menor tasa de pobreza desde hace 35 años.

La CEPAL estima que las variaciones en los ingresos salariales han sido el principal motor de los cambios en las tasas de pobreza, ya sean al alza o a la baja, en todos los períodos analizados.
En los 12 países que experimentaron reducciones de la pobreza entre 2021 y 2023, el aumento del ingreso por trabajo dependiente fue el factor que más contribuyó a dicha baja.
En este sentido, países como México han experimentado avances importantes, con un incremento acumulado del 125% en los salarios mínimos durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum Pardo en los últimos ocho años.
Los ingresos por salarios también fueron la fuente que más contribuyó en los 9 países que presentaron bajas de la pobreza, contribuyendo en promedio a la reducción de la pobreza con 2.7 puntos porcentuales.
Entre 2019 y 2020, en los 14 países en los que se registraron caídas en los ingresos por salarios hubo un incremento promedio del 4.2 por ciento en la pobreza. Los mayores efectos se observaron en Perú, Argentina, Honduras, Chile, Colombia y Costa Rica, países donde la contribución de la baja de los ingresos por trabajo dependiente al aumento de la pobreza superó los 5 puntos porcentuales, según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe 2024.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe describe estadísticamente en su informe 2024 como prevalecen condiciones severas de discriminación salarial en perjuicio de las mujeres y como los jóvenes siguen siendo en este aspecto población vulnerable. A lo largo del período que va de 2014 a 2023, la brecha de incidencia de la pobreza monetaria entre hombres y mujeres se verificó principalmente en el caso de la población adulta de menor edad (20 a 39 años), tanto en las áreas urbanas como en las rurales.
Advierte la CEPAL: Por ejemplo, en 2023, la tasa de pobreza entre las mujeres rurales de 20 a 39 años superaba en 6.4 puntos porcentuales a la de los hombres del mismo grupo de edad, mientras que no había diferencia entre las tasas de pobreza de hombres y mujeres rurales de 40 a 59 años.
En las zonas urbanas, las diferencias absolutas entre las tasas de pobreza de hombres y mujeres ascendían a 5.9 puntos porcentuales en el caso de la población de 20 a 39 años y a 2.1 puntos porcentuales en el caso de las personas de 40 a 59 años.
Las menores variaciones absolutas en la tendencia de la evolución de la pobreza se registraron en el grupo de las personas de 60 años y más: entre 2021 y 2023, la pobreza disminuyó en este grupo 2.5 puntos porcentuales, mientras que en los otros grupos la disminución fluctuó entre 5.0 y 5.6 puntos porcentuales; entre 2014 y 2020, la pobreza entre las personas mayores se incrementó 2.7 puntos porcentuales, en tanto que en los otros grupos de edad el aumento fue de entre 5.2 y 6.7 puntos porcentuales.

Las estimaciones de la CEPAL es que en 2023, América Latina y el Caribe alcanzaron un crecimiento moderado del PIB per cápita, del 1.4 por ciento. Los países con mejor desempeño en la subregión fueron Panamá (5.9 por ciento), Costa Rica (4.5 por ciento) y el Paraguay (3.5 por ciento); en el otro extremo, se produjeron caídas en la Argentina (2.1 por ciento), Cuba (0.8 por ciento), Haití (3.1 por ciento) y el Perú (1.4 por ciento).
Resalta el informe de la CEPAL que en la subregión del Caribe el Producto Interno Bruto per cápita creció un 8.7 por ciento anual durante 2023, debido al alza registrada en Guyana (38.3 por ciento), como resultado del inicio de la explotación de yacimientos petrolíferos descubiertos hace unos pocos años.

En América Latina y el Caribe se produjo un incremento menor de los precios al consumidor, de un 4.6 por ciento a diciembre de 2023, es decir, 3 puntos porcentuales por debajo del valor registrado en 2022. La reducción de la inflación fue muy parecida tanto en la mayoría de los países de América del Sur, la agrupación conformada por Centroamérica y México, como en las naciones del Caribe.
Concluye la CEPAL que la inflación de alimentos, por su parte, como promedio de América Latina y el Caribe, bajó casi 3 puntos porcentuales, del 31.1 por ciento en 2022 al 28.2 por ciento en 2023. Al excluir del promedio a los países con inflación crónica, la inflación de alimentos se reduce casi 10 puntos porcentuales, del 13.3 por ciento en 2022 al 3.7 por ciento en 2023. Esta moderación de los precios de este rubro puede traducirse en un incremento menor o en un descenso de los niveles de pobreza extrema, en el marco de la mejora observada de los ingresos de los hogares.
En resumen, dice el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2023 la región presentó un crecimiento moderado del Producto Interno Bruto per cápita, con variaciones leves en la mayoría de los países. La inflación general y la de alimentos registraron caídas significativas en el promedio regional si se excluyen los casos de los países con inflación crónica, como lo son Argentina, Cuba, Haití, Suriname y Venezuela. En el informe se hace una proyección: en los próximos años se estima que la región se mantendrá en una trayectoria de bajo crecimiento del Producto Interno Bruto, de alrededor del 1.8 por ciento en 2024 y el 2.3 por ciento en 2025.

La CEPAL reflexiona que los países de América Latina se caracterizan por un elevado nivel de desigualdad del ingreso, un rasgo persistente a pesar de la reciente tendencia a la reducción en los índices de concentración del ingreso. El índice de Gini, que varía entre 0 y 1 (donde 0 representa equidad absoluta y 1 inequidad absoluta), es una medida sintética de esta desigualdad en la distribución de ingresos. En un conjunto de 14 países de América Latina, el índice de Gini alcanzó un promedio simple de 0.452, considerablemente más alto que en otras regiones del mundo.
Entre los países con información disponible para 2022 o 2023, Brasil y Colombia presentan los valores más altos, superando el 0.50. Costa Rica, Honduras y Panamá también se sitúan por encima del promedio regional. En contraste, Argentina, El Salvador, Perú, República Dominicana y Uruguay presentan los valores más bajos, entre 0.38 y 0.42, seguidos por Chile, Ecuador y México, con índices alrededor de 0.44 (en una escala de 0 a 1, donde 1 representa la mayor desigualdad económica).
Según la base de datos del Banco Mundial, si se considera el valor más reciente del índice de Gini en los últimos diez años para cada país de cada región, solo África Subsahariana tiene un promedio simple (0.41) cercano al de América Latina. En otras regiones, el promedio varía entre 0.30 (Europa y Asia Central) y 0.35 (Asia y el Pacífico).
Las cifras de 2023 ofrecidas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y por el Banco Mundial muestran que cuatro países: Colombia, Ecuador, Honduras y Paraguay, lograron reducir su índice de Gini en comparación con 2022; mientras que, en tres países: Argentina, El Salvador y República Dominicana, se registraron aumentos en el índice de desigualdad.

Si se considera un horizonte temporal mayor, la desigualdad ha tendido a caer de manera muy leve. Al tomar como referencia 2014, el promedio simple del conjunto de 14 países con datos disponibles (de 2022 o 2023) disminuye un 4 por ciento en comparación con el valor de 2014, lo que equivale a una tasa anual de variación del -0.4 por ciento. En ese período, Chile, El Salvador, México, el Paraguay, el Perú y la República Dominicana lograron reducir el índice de Gini a un ritmo de al menos un 0.5 por ciento anual