La credibilidad del Banco de México (Banxico) atraviesa uno de sus peores momentos en este inicio de 2026, toda vez que aunque la institución monetaria conserva su reputación histórica de autonomía, analistas, operadores e inversionistas han encendido las alertas debido a las decisiones tomadas durante 2025, especialmente durante su segundo semestre.
El principal señalamiento del año pasado se dio cuando el subgobernador Jonathan Heath planteó que el banco central enfrentaba una crisis de credibilidad, pues el mercado no veía que la inflación convergerá hacia la meta del banco central de 3% en la segunda mitad de este año.
’Nadie cree que se va a cumplir la meta que está proyectando Banxico (…) En otras palabras, hay una crisis de credibilidad en las proyecciones del banco’, dijo Heath durante la Convención del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
Y es que las altas tasas de interés no sólo han provocado que no se cumplan con las metas inflacionarias, sino que también han sido factor para que la nación pague altos costos de deuda que sólo enriquecen a los bancos y que limitan el capital a inversiones en infraestructura así como otros programas.
Entre las principales economías de América Latina y el Caribe, México es la que más proporción de sus ingresos tributarios destina sólo a los intereses de la deuda pública, comparó la Organización de Naciones Unidas (ONU), de acuerdo con su más reciente informe sobre la Situación Económica Mundial, en la primera mitad de la década la región vio un aumento de la carga de intereses por deuda pública como proporción de lo que ingresa vía contribuciones.
Para James Salazar, subdirector de análisis económico de Kapital, este cuestionamiento no es aislado. Según el especialista, la erosión en la confianza institucional de Banxico se articula a través de tres ejes críticos, derivado de las persistentes presiones inflacionarias en el país.
Inflación subyacente por arriba del 4% no se inclina al 3% y se acelera
Para Salazar, la primera inquietud se remonta a que la inflación subyacente —que es la que en principio puede incidir en el manejo de la política monetaria—, se ha mantenido por un tiempo relativamente prolongado por arriba del 4%.
Y por momentos incluso con ligera tendencia ascendente, entonces si tienes una meta de 3%, en determinado momento el analista, el operador, el inversionista esperaría que pudiera haber algún ajuste o algún cambio en el proceso de normalización de la política monetaria, aseguró Salazar.
Poco margen para llegar a la meta de inflación
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Banco Ve por Más (Bx+), considera “es muy poco probable” que la inflación llegue a la meta de Banxico, de 3 +/- un punto porcentual en el corto plazo, dadas las presiones en la subyacente por los aranceles a las importaciones, así como el incremento del IEPS sobre algunos productos como refrescos y cigarros, y las tarifas implementadas por México a países con los que no tiene tratado comercial, particularmente China, India y Corea del Sur.
El economista también enfatizó que, si bien la inflación cerró el año 3.69% anual, dentro del rango del banco central, esto se debió a la disminución de precios en la no subyacente.
Estos bienes que son muy volátiles y que en cualquier momento (…) ahorita le beneficiaron, en cualquier momento le podrían perjudicar, expresó Saldaña.
Las alertas de Moody’s
Recientemente, Moody’s Analytics alertó que Banxico ha perdido credibilidad, como resultado del relajamiento monetario prematuro.
Al respecto, Luis Felipe Munguía, presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) respondió a la agencia calificadora que se trata de un “diagnóstico incompleto, y por tanto, con una conclusión unidimensional”.
La transmisión monetaria en México es asimétrica, subir la tasa de interés puede restringir el crédito, pero no desancla inmediatamente los precios en las empresas, que además tienen poder monopólico y monopsónico, indicó el presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.Kristal Angelino Esquivel | EL CEO