Aunque rechazaron el Parque de Economía Circular, modelo innovador que reemplaza la cadena de fabricación-consumo-desecho con un sistema de reciclaje para maximizar el aprovechamiento de residuos y reducir la contaminación en áreas metropolitanas, el gobierno federal consuela al municipio de Tula con inversión de 900 millones para sanear Río Tula.
De acuerdo con el gobierno de Sheinbaum, con dicha inversión buscarán restaurar el río Tula, así también buscarán mejorar la calidad del agua, proteger contra inundaciones, restaurar áreas ecológicamente degradadas y conservar zonas forestales.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha detallado que el plan incluye la construcción de 38 kilómetros de colectores de drenaje en las áreas metropolitanas de Tula, Atotonilco y Atitalaquia. También se contempla mejorar la operación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Atotonilco, rehabilitar la planta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y establecer humedales de tratamiento.
Para garantizar el cumplimiento de las normativas ambientales, se reforzarán las acciones de inspección y vigilancia en la cuenca del río Tula, continuando con los operativos realizados en 2025, que incluyeron 53 inspecciones a industrias.
Asimismo, se fortalecerá el sistema de monitoreo de la calidad y cantidad del agua, que actualmente cuenta con más de 90 sitios de monitoreo manual y 21 estaciones automáticas, además de un centro de visualización para seguimiento constante.
En cuanto a la protección contra inundaciones, se realizarán obras para estabilizar 1.6 kilómetros de taludes, rehabilitar dos kilómetros de bordos erosionados y controlar el azolve, así como instalar infraestructura para retener residuos sólidos en puntos estratégicos del cauce.
Las acciones de restauración y conservación se enfocarán en consolidar más de mil hectáreas bajo esquemas específicos, apoyar la recuperación de márgenes del río mediante la revegetación y proteger zonas clave.
También se implementarán acciones en el entorno de la presa Endhó para mejorar el saneamiento, la restauración ambiental y las condiciones ecológicas del cuerpo de agua y su área circundante, como parte de una estrategia integral de recuperación del sistema hídrico regional.
Desde 1972, el Valle de México ha estado vertiendo 52 mil litros de aguas residuales por segundo al Valle del Mezquital a través del Emisor Central. Estas aguas contaminadas fluyen por el río Tula y llegan a la presa Endhó. A los campesinos se les prometió el suministro de aguas tratadas, pero en realidad, las aguas contaminadas han perjudicado sus cultivos de coliflor, alfalfa y calabaza, lo que pone en riesgo la salud de quienes consumen estos productos y de los 40 mil habitantes de las comunidades cercanas, según se documenta en el filme "Río Negro".
El documental señala que las aguas negras afectan a 28 municipios en el Valle del Mezquital, donde 30 mil productores agrícolas riegan 85 mil hectáreas con estas aguas contaminadas para cultivar coliflor, alfalfa, calabaza y maíz.
En los alrededores de la presa Endhó, la situación se agrava con la acumulación de basura, la contaminación y la escasez de agua, además de altos niveles de pobreza y enfermedades en la población, tales como cólera, dermatitis, sinusitis, conjuntivitis, gastroenteritis y trastornos potencialmente cancerígenos, que afectan especialmente a niños y ancianos.