Pese a los primeros aranceles impuestos por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, México logró incrementar las exportaciones hacia Estados Unidos, su principal socio comercial y potencia económica mundial.
Las cifras más recientes son testimonio de este dinamismo. En febrero, México exportó a Estados Unidos bienes por un total de 44,310 millones de dólares, una cifra superior a los 41,638 millones de dólares que se registraron en el mismo mes del año anterior.
Similarmente, las importaciones mexicanas desde Estados Unidos también aumentaron, pasando de 26,753 millones de dólares a 28,906 millones, lo que indica un intercambio bilateral más activo a pesar de las políticas arancelarias impuestas por Estados Unidos.
Según datos de la Oficina del Censo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, el comercio total entre ambos países de enero a febrero alcanzó los 147,322 millones de dólares, superando los 138,000 millones reportados en el mismo periodo de 2025. Aunque el saldo comercial continuó siendo favorable para México, con 26,334 millones de dólares, esta cifra fue ligeramente inferior a la del año anterior debido al aumento en las exportaciones estadounidenses hacia México.
Este contexto se desarrolla en medio de la imposición de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos. El 1 de febrero de 2025, se firmaron órdenes ejecutivas para establecer aranceles del 25 por ciento a bienes provenientes de México y Canadá, que entraron en vigor el 4 de marzo de ese año. Luego, se implementaron tarifas del 25 por ciento a automóviles y camiones ligeros, así como impuestos al acero y aluminio que alcanzaron el 50 por ciento.
Las empresas mexicanas adaptaron sus procesos productivos para mitigar el impacto de estas tarifas. Un análisis de Banamex indica que el cumplimiento de las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) pasó del 48.6 por ciento antes de las políticas arancelarias al 75.1 por ciento al cierre de 2025, un aumento de 26.5 puntos porcentuales.
Las reglas de origen, contenidas en el capítulo 4 del acuerdo, establecen el contenido regional mínimo que deben tener los productos para ser considerados como elaborados en Norteamérica y así acceder a beneficios arancelarios. Con el fin de cumplir con estos criterios, las empresas ajustaron sus cadenas de suministro, cambiaron proveedores, rediseñaron productos e invirtieron en certificar el origen de sus insumos.
Hoy en día, más del 45 por ciento de las importaciones estadounidenses provenientes de México enfrentan aranceles sectoriales, aunque el impacto real se reduce a cerca del 5 por ciento, gracias a que una alta proporción de bienes cumple con las disposiciones del T-MEC. De hecho, el 83 por ciento de las exportaciones mexicanas están protegidas por este tratado.
Simultáneamente, México impuso aranceles de hasta el 50 por ciento a más de 1,400 productos de países con los cuales no tiene acuerdos comerciales, especialmente de China, como parte de una estrategia para fortalecer su industria local y atender las inquietudes de Estados Unidos respecto al ingreso de mercancías asiáticas.Con información de LA JORNADA