El Estadio Azteca, considerado uno de los recintos más emblemáticos del mundo, decidió poner fin a su relación con Ticketmaster México, luego de años de quejas por fallas en el sistema, cargos excesivos y malas experiencias de los aficionados.
Tras años de dominio en la venta de boletos para eventos deportivos y conciertos, Ticketmaster México deja de operar en el Estadio Azteca. La decisión se debe, según fuentes internas, a la inconformidad por las altas comisiones, la falta de respuesta ante fallas técnicas y las quejas constantes del público.
Y es que, tras el escándalo que se desató en el concierto de Bad Bunny, donde varios fans presentaron fallas en sus boletos y se quedaron fuera de este evento, la directiva de Azteca no quiere que esto se repita.
La administración del estadio habría firmado un acuerdo con Fanki, una empresa tecnológica colombiana que será la nueva responsable de la venta de boletos en el Coloso de Santa Úrsula, ahora conocido comercialmente como Estadio Banorte. El cambio llega como parte del proceso de modernización del inmueble rumbo al Mundial de 2026, en el que será una de las sedes principales.
Desde junio, los responsables del estadio ya exploraban alternativas, con Fanki como principal candidato. El periodista detalló que la compañía, fundada en 2021, llega con la promesa de convertirse en el ’nuevo orquestador tecnológico del inmueble mundialista para mejorar la experiencia del aficionado, con acceso ágil y seguro, integrando servicio de ticketing, cashless, hospitality y data para el templo del futbol mexicano’.
La llegada de Fanki representa una ruptura con el modelo tradicional de boletería y una apuesta por la innovación en uno de los recintos más emblemáticos de México.
Las irregularidades por parte de Ticketmaster han sido constantes. En Estados Unidos una coalición de demandantes liderada por la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) y siete estados de EE. UU. presentaron una demanda contra Live Nation Entertainment y su subsidiaria Ticketmaster acusándolas de participar en tácticas ilegales de reventa de boletos, así como de engaños a artistas y consumidores acerca del precio y límites de entradas para eventos.
Tal como anunció la FTC este jueves, el gobierno de Estados Unidos acusa las compañías de coordinarse tácitamente con revendedores y permitirles acumular millones de dólares en boletos para el mercado primario.
’Live Nation y Ticketmaster venden luego las entradas acumuladas ilegalmente con un margen de beneficio considerable en el mercado secundario, lo que hace que los consumidores paguen mucho más que el valor nominal de la entrada’, señala la Comisión.
Estados Unidos alega distintos ilícitos, por ejemplo, el uso sistemático de la estrategia ’cebo y cambio’ (bait and switch) al mostrar precios de entradas artificialmente bajos que no reflejan el costo final real para el consumidor.
Según los documentos, cuando los fanáticos buscan entradas en la plataforma de Ticketmaster, se les presenta un precio inicial que no incluye cargos obligatorios significativos, como tarifas de servicio, tarifas de instalación y tarifas de procesamiento de pedidos, que pueden aumentar el costo total en un 30% o más.
Documentos internos citados en la demanda revelan que esta táctica es una decisión consciente. ’En palabras de Ticketmaster, los demandados han adoptado un ‘enfoque de cebo y cambio‘ para anunciar los precios de las entradas, empleado específicamente para crear un ‘impulso’ en las ventas de entradas’, afirma la demanda.