Ante futilidad de la ONU, promueve Trump Junta de Paz


Ante la incapacidad de la ONU para prevenir conflictos y genocidios, así como el veto del Consejo de Seguridad y su ineficacia en crisis como las de Gaza y Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está promoviendo la Junta de Paz

Ante futilidad de la ONU, promueve Trump Junta de Paz
Política
Enero 22, 2026 17:11 hrs.
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Redacción › Emmanuel Ameth Noticias

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Ante la incapacidad para prevenir conflictos y atrocidades (como genocidios), el bloqueo por el veto del Consejo de Seguridad, y la ineficacia en crisis específicas (Gaza, Venezuela) por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra promoviendo la Junta de Paz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el jueves su Junta de Paz, inicialmente creada para consolidar el frágil alto el fuego en Gaza. Sin embargo, Trump anticipa que desempeñará un papel más amplio, lo que genera preocupaciones entre otras potencias mundiales, aunque aseguró que colaborará con las Naciones Unidas.

’Una vez que esta junta esté completamente establecida, podremos hacer prácticamente todo lo que deseemos. Y lo haremos en cooperación con la ONU’, afirmó Trump, quien también mencionó que la organización internacional tiene un gran potencial aún no explotado.

Trump, que presidirá la junta, invitó a numerosos líderes mundiales a unirse a ella, con la intención de abordar desafíos que van más allá del inestable alto el fuego en Gaza. Esto ha suscitado inquietudes sobre un posible socavamiento del papel de la ONU como plataforma principal para la diplomacia y la resolución de conflictos.

Mientras potencias regionales de Oriente Medio, como Turquía, Egipto, Arabia Saudí y Catar, junto con importantes países emergentes como Indonesia, han aceptado unirse a la junta, otras potencias mundiales y aliados tradicionales de Estados Unidos han mostrado más reticencia.

Trump ha indicado que los miembros permanentes deberán contribuir con un pago de 1,000 dólares cada uno.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró que el objetivo de la junta es asegurar el cumplimiento del plan de paz en Gaza, pero también podría ’ser un ejemplo de lo que es posible en otras regiones del mundo’.

Hasta el momento, ningún otro miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, que incluye cinco naciones con poder decisorio desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ha comprometido su participación, aparte de Estados Unidos. Rusia indicó que está evaluando la propuesta después de que Trump anunciara su participación. Francia ha rechazado participar, y el Reino Unido ha indicado que no se unirá en este momento. China aún no ha decidido si se unirá.

La creación de la junta fue respaldada por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU como parte del plan de paz de Trump para Gaza.

Pocos de los países inscritos en la junta son democracias, aunque Israel, Argentina y Hungría, cuyos líderes son cercanos aliados de Trump y apoyan su enfoque en política y diplomacia, han señalado su intención de unirse.

El pasado mes de octubre se cumplieron los 80 años de la organización, siendo marcada su trayectoria por una serie de fracasos, tales como:

1. Incapacidad de prevenir genocidios. A pesar de su mandato fundacional, la ONU ha sido deficiente en detener atrocidades masivas como el genocidio en Ruanda en 1994 o la masacre de Srebrenica en 1995. Estos episodios mostraron las limitaciones de sus mecanismos de alerta temprana y la falta de decisión política en el Consejo de Seguridad para actuar a tiempo.

2. El veto en el Consejo de Seguridad. La prerrogativa de las cinco potencias permanentes ha bloqueado durante décadas resoluciones clave, paralizando la acción colectiva en conflictos como Siria, Palestina o Ucrania. El veto, concebido como salvaguarda del consenso, ha derivado en un obstáculo recurrente para la eficacia del sistema y urge una reforma al respecto.

3. La guerra de Irak (2003). La intervención militar liderada por Estados Unidos y sus aliados se realizó sin una autorización clara del Consejo de Seguridad, marginando a la ONU en una de las crisis más relevantes del inicio del siglo XXI. Este hecho, al inicio del siglo XXI afectó gravemente su autoridad como foro principal de legitimidad internacional.

4. Conflictos prolongados sin solución. La ONU no ha logrado encauzar una salida estable en disputas históricas como Palestina-Israel, el conflicto del Sahara Occidental o la guerra civil en Siria. La prolongación de estos escenarios erosiona su credibilidad como mediador imparcial.

5. Fracaso en la reforma del Consejo de Seguridad. A pesar de múltiples intentos y comisiones de estudio, la estructura de 1945 se mantiene para enfrentar los desafíos de una sociedad distinta a la de esa época. La ausencia de países emergentes y regiones enteras como África y América Latina en la categoría de miembros permanentes refleja un déficit de legitimidad.

6. Persistencia de las armas nucleares. Pese a tratados como el TNP y décadas de negociaciones, las potencias nucleares no han cumplido plenamente sus compromisos de desarme. El riesgo de proliferación continúa siendo una amenaza existencial que la ONU no ha podido erradicar.

7. Débil cumplimiento de sus resoluciones. Muchas decisiones de la Asamblea General y del propio Consejo de Seguridad se quedan en declaraciones sin fuerza práctica, lo que revela la brecha entre la legalidad internacional proclamada en el papel y la voluntad real en la praxis internacional de los Estados.

8. Burocracia y crisis de legitimidad. La ONU ha sido criticada por la complejidad de su aparato institucional, los altos costos de operación y la distancia entre su discurso universal y la percepción ciudadana. Esta burocratización ha alimentado dudas sobre su eficiencia y pertinencia en el siglo XXI.

Si bien la ONU se fundó en 1945 como resultado directo de la victoria de los Aliados sobre las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón),para defender la creación de Israel y para ser tutelada por los Estados Unidos, siendo esto último, el gran defecto que compartiría con la mal llamada Junta de Paz, además de obedecer a una iniciativa de un promotor de la guerra acusado de pedofilia.

A pesar de haber acordado un alto el fuego mediado por EE. UU. que entró en vigor en octubre de 2025, se han registrado violaciones constantes. Solo desde el inicio de esta tregua, los ataques israelíes han matado a más de 466 personas e herido a 1,294.

Cada parte rechaza las acusaciones de la otra. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha aceptado una invitación de Trump para formar parte de la Junta, según informó la oficina del dirigente israelí. Las facciones palestinas han respaldado el plan de Trump y han dado su apoyo a un comité palestino de transición destinado a administrar la Franja de Gaza bajo la supervisión de la Junta. Aunque la primera fase de la tregua tropieza, la siguiente deberá abordar cuestiones mucho más difíciles a largo plazo que han obstaculizado las negociaciones anteriores, como el desarme de Hamás, el control de la seguridad en Gaza y la posible retirada israelí.

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